"El Tao de la música" Carlos D. Fregtman

"El combate contra la muerte se encarna en una constante preocupación por el pasado y el futuro, de forma tal que se pierde el momento presente, el tiempo de nuestra vida. La sabiduría está en el ingenio, en el juego y no en el trabajo, en la liviandad y no en la gravedad (...) Cuando jugamos "sin intención" con los sonidos, damos la bienvenida y liberamos a nuestros sentidos, a nuestra sensualidad, armonizando los sentimientos y las emociones con la razón, anulando la conducta compulsiva de persecución de satisfacciones futuras. Dando la "bienvenida a nuestros sentidos" advertiremos que hay una zona importante de comunicación que pasa por el tacto y la piel. Con otros seres humanos o con nuestro instrumento musical, ¿cómo vamos a pretender "hacernos el amor" si previamente no nos hemos tocado, acariciado, estimulado? El instrumento musical necesita "contactos íntimos" y una estimulación regular, si no nos sentimos enamorados -en un amplio sentido de la palabra- nuestra música será incolora y vacía, mecánica y no sensual. En otros términos, no erótica." "El Tao de la música" Carlos D. Fregtman 1985