"Oceano de Sonido" David Toop

Libro Oceano de Sonido
"Cuando se hace una versión "dub", se replica, se reinventa, se hace una de muchas versiones. No hay algo así como una mezcla original, porque la música almacenada en la cinta multipista, discos duros o disquetes no es más que un conjunto de bits. La composición ya ha sido descompuesta por la tecnología. El dub, en todo su esplendor toma cada bit y le infunde una nueva vida, convirtiendo un orden racional de secuencias musicales en un océano de sensaciones. Esta revolución musical se origino en Jamaica; en particular, en un pequeño estudio de Kingston que en algún momento estuvo a cargo del difunto Osbourne Ruddock, alias King Tubby. "Esto es el corazon de Kingston 11", escribió Dave Henley sobre la locación del estudio de Tubby en un fanzine de reggae llamado Small Axe. "Un laberinto de chapas de zinc, calles llenas de baches y búngalos derruidos en consonancia. Cuando oscurece, las calles se vacían notablemente (para los estándares de Kingston, al menos, considerando que holgazanear en las esquinas es uno de los pasatiempos predilectos en Jamaica), y da la impresión de ser un escalofriante pueblo fantasma de los tópicos."

"...Al igual que Gibbons, Arthur Rusell trataba al estudio como a un instrumento, con una comprensión de la libertad inherente a las técnicas de grabación de la época. Por ejemplo, el sonido grabado en el live room de un estudio o directamente sore la cinta tiene una sequedad poco natural (a menos que sea grabado en salas reflectivas especiales), y eso permite crear ilusiones extraordinarias de distancia, contrastando los sonidos secos en primer plano con los efectos de distanciamiento de una vasta gama de ecos."

"Brian Eno: "Hay un experimento que hice. Desde entonces pienso que es un muy buen ejercicio, y que se lo recomendaría hacer a otras personas. Fui con un grabador a Hyde Park y cerca de la calle Bayswater grabé durante un rato todos los sonidos que había: coches que pasaban, perros, personas. No pensé mucho en ello, y más tarde estaba sentado en casa escuchándolo en mi reproductor cuando de repente tuve esta idea. ¿Y si tomara una secció de esto -tres minutos y medio, la duración de un single- e intentara aprendérmelo? Entonces, fue lo que hice. (...) Algo tan completamente arbitrario e inconexo como eso, con suficientes escuchas, se vuelve algo sumamente conexo. Realmente puedes imaginarte que fue construído intencionalmente."

"...La estética de la improvisación libre no solo se mostraba capaz de acoger diferentes actitudes y abordajes sino que también producía mejores resultados si eso se daba. Cuando uno tiene elementos que no encajan bien, es casi como si -tomando una vieja analogía- el frotamiento de esos elementos para hacerlos trabajar produjese una perla."

"La Monte Young escribió que Angus MacLise afirmaba que su principal influencia rítmica era la lluvia. Esto cimentó la conexión entre ambos, ya que La Monte componía siguiendo la máxima de Debussy: "No escuches las palabras de ningún hombre; escucha solo los sonidos del viento y las olas del mar".

"...La instrucción preparatoria de Satie suguiere una meditación por medio de la cual saldría a relucir la capacidad necesaria para tocar esta ardua pieza, que sería retribuida con una iluminación. Pero, al mismo tiempo, la demanda de inmovilidad, seguida por la necesidad de un autocontrol inhumano y de una prolongada actividad repetitiva, sugieren la adopción de las características de la máquina, una meditación por medio de la cual el cuerpo se convierte en un robot. Al componer una obra que pocos seres humanos se sienten capaces de afrontar, Satié se adelantó cien años y posó su mirada en un futuro en que ningún tipo de música podría ser interpretada por los seres humanos sin ayuda de las máquinas."

 "¿Por qué las imagenes chamanísticas aparecen recurrentemente vinculadas a tantas formas de música? Tal vez es porque la música funciona a menudo como portal hacia estados de conciencia inusuales o extáticos, y porque los chamanes eran (y en ocasiones siguen siendo) "técnicos del éxtasis", según la formulación de Mircea Eliade."

"Si tenemos alguna esperanza de mejorar el diseño acústico del mundo", escribe Schafer en "El paisaje sonoro y la afinación del mundo", "solo será realizable cuando hayamos recuperado el silencio como un estado positivo en nuestras vidas. Silenciar el ruido en la mente: esa es la primera tarea. Luego, todo lo otro llegará con el tiempo".

"...Escuchando recientemente "Permafrost" de Thomas Köner, me di cuenta de que hacia el final del disco mi sentido de la perspectiva auditiva estaba tan alterado que la música parecía prolongarse en los sonidos a mi alrededor. Los trenes del subterráneo que pasaba debajo del edificio, las calderas, los equipos de aire acondicionado y las máquinas de los ascensores habían sido integrados en un concierto. Este efecto duró unos cuarenta minutos, durante los cuales no podía hacer que nada volviese a su "posición normal" en la "mezcla" de mi departamento."

"Inmersión es una de las palabras clave de fines del siglo XX. Los bajos son inmersivos, los ecos son inmersivos, el ruido es inmersivo. Con suficiente volumen y densidad, apenas importan las categorías: un concierto de Neil Young o de Cocteau Twins, Philip Glass en su primera época, Slayer, Suicide, Phill Niblock, los efectos extremos de modulación de fase que Brian Jones les aplicó en la posproducción a sus grabaciones en trance de la aldea de Joujouka, "I heard her call my name" de The Velvet Underground, Inde$troy de Saw Throat, "And the gods made love" de Jimi Hendrix, los tambores de Burundi, Machine Gun de Peter Brötzmann, una sesión de dub de Jah Shaka, Eric B. & Rakim en vivo. La música se siente a nivel vibratorio, permeando cada célula, sacudiendo cada hueso, haciendo descarrilar la mente consciente y analítica."

"Los reyes y las reinas siempre tuvieron su música ambient: símbolo del poder último y la riqueza, tenían orquestas interpretando un soundtrack que servía para suavizar momentos de transición, facilitar el sueño y la digestión, apaciguar a los dioses del desorden, y dramatizar ritos y pompas. (...) Pero con la llegada del walkman, el discman, el Datman, la radio del coche, los reproductores de casettes y CD, todos nos hemos convertido en monarcas, al menos en el sentido de poder desconectarnos a voluntad de nuestros entornos..."

Fragmentos de "Oceano de Sonido" de David Toop 1995